Hola a todos los inconscientes, curiosos o despistados que, por h o por b hayáis venido a parar a este espacio que he creado para regurgitar mi conciencia si es preciso. Fuera de típicas jergas introductorias, lejos de palabras de protocolo, espero que el viajero disfrute de su pérdida, si así lo pretende, en este lugar para desahogar penas y esbozar deseos y sueños; para compartir desgracias e ilusiones .

Saludos desde el mundo invertido.

José Costa

sábado, 14 de abril de 2012

Vuelta a empezar.



El gato había terminado por romper la bolsa y había sacado los restos de lo que parecía un muslo de pollo asado. Con una pata sostenía la parte más gruesa de la pieza mientras repelaba el resto, hasta la más mínima pizca de carne que se hubiera incrustado en los huesos. 
  Costa se quedó mirando el sucio hocico del animal que había parado de comer y lo miraba con sus grandes ojos amarillos alerta, como dos gotas de luz a once mil metros de profundidad, en el océano. “Tu debes andar más abajo, mucho más abajo, compadre.” Siempre le habían asustado las aguas oscuras. Las aguas negras y opacas que bajo sus pies se arremolinaban, arrastradas por corrientes invisibles. Lo aterraba la idea de no ver más allá de la superficie de las cosas, la sola concepción de la oscuridad por la oscuridad. Realmente resultaba grotesco. 
  El gato lo miraba fijamente y durante un momento intentó sin éxito establecer cualquier tipo de contacto mental con el animal (Pues era una estúpida costumbre que tenía desde hacía tiempo, nadie sabe porqué, la de intentar comunicarse con los animales). “Eres un imbécil pero de los auténticos, Ricardo”, pensaba “ Solo es un puto gato”. Luego, sin saber muy bien por qué, siempre acababa enredado en razonamientos, en vericuetos absurdos de la mente, caminos de confusión y dislocaciones varias que le hacían pensar que tampoco existía una excesiva distancia entre el gato y él. Y vuelta a empezar.

1 comentario:

  1. Me gusta cómo escribes y también los gatos.
    Creo que con algunos animales hay comunicación, ¡ya lo creo!
    Te animo a continuar con este blog.
    Saludos.

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